Hice este anuncio la semana pasada en todas las misas, pero por si acaso no estuvieron presentes, vale la pena repetirlo aquí. Como saben, nosotros no decidimos nuestros propios destinos, sino que estamos a disposición de nuestro superior, el provincial. Mi responsabilidad como párroco de Nuestra Señora de Guadalupe es asegurar que esta parroquia cuente con suficientes sacerdotes para atender adecuadamente las necesidades pastorales de esta comunidad. También me he propuesto personalmente garantizar que seamos fieles a nuestra misión de defender a los inmigrantes, algo que los jesuitas hemos hecho durante los casi 100 años que llevamos aquí.
Permítanme compartirles algunos cambios. El P. Hung ha sido llamado de vuelta por su provincial para prestar servicio en Dakota del Sur. Sabemos que ha estado ausente de la parroquia estos últimos meses y respetamos su necesidad de tiempo y espacio, incluida su decisión de salir sin una ceremonia de despedida. Agradecemos sus cuatro años aquí y le aseguramos nuestras oraciones. El P. Brad debe pasar a la siguiente etapa de la formación jesuita: la tercera probación, que es la preparación para los últimos votos. Nos alegramos con él al dar este paso para profundizar en la vida jesuita. Su último domingo con nosotros será el primer domingo de septiembre —el fin de semana del Día del Trabajo—, momento en el que podrán darle un abrazo de despedida.
¡Y ahora, las buenas noticias! El P. Guillermo “Memo” Ameche, SJ, vendrá a ayudarnos durante los meses de septiembre, octubre, y noviembre. Todos lo recordarán, ya que sirvió aquí hace algunos años; esperamos con ilusión su alegre presencia. En diciembre, se nos asignará de forma permanente un sacerdote jesuita recién ordenado: el P. Víctor Yáñez, SJ. Víctor es un jesuita joven y maravilloso; les encantará conocerlo. Agradecemos contar con varios jesuitas que vienen a ayudarnos, como el P. Javier Hernández, SJ, de Chile, quien se marcha esta semana tras un verano realmente maravilloso. Además, Jeff Sullivan, SJ, se unirá a nosotros durante el mes de agosto. Mientras tanto, por ahora tendrán que conformarse con el P. Pepe y conmigo; ambos estamos agradecidos de seguir sirviendo en Guadalupe. Al igual que la persona del Evangelio, encontramos una gran alegría al servir en Nuestra Señora de Guadalupe. Gracias por su paciencia con nosotros, los jesuitas. Oremos por quienes llegan y se van.