Por Aileen Puerta, miembro del grupo de jóvenes Laudato Si
La semana pasada, nuestro increíble grupo juvenil Laudato Si, acompañado por nuestro párroco, el padre Scott Santarosa y los líderes de nuestro grupo, Rosy y Maricruz, hicieron un viaje al capitolio estatal en Sacramento para participar en la cumbre de defensa con la Provincia de Jesuits West y varias otras escuelas católicas y parrocas de todo el estado. Nuestros jóvenes trabajadores se habían estado preparando durante meses para tener las palabras adecuadas para defender a nuestros hermanos y hermanas en nuestra comunidad sobre cuestiones que les afectan personalmente, con respecto a políticas de inmigración injustas, injusticias ecológicas y la crisis de la vivienda. Se dedicaron a crear y planificar sus reuniones con los legisladores preparando y practicando sus funciones, asegurando que sus puntos fueran recibidos y escuchados adecuadamente. Tuvieron la oportunidad de reunirse personalmente con los miembros de la asamblea David Álvarez y Jeff González para presentar y obtener su apoyo sobre varias propuestas. Entre ellas, los proyectos de ley que abogan por la tributación sobre las instalaciones de detención que retienen a los inmigrantes que han sido detenidos, haciéndolos económicamente inviables para correr en California, y la defensa de un proyecto de ley que presiona para la restauración de los beneficios de MediCal para los inmigrantes después de que el Gobierno Federal los hubiera recortado. Además, presentaron proyectos de ley sobre la preservación de nuestras tierras federales para que no se vendan o para evitar que pierdan sus protecciones ambientales.
Algunos de nuestros jóvenes que asistieron a la cumbre compartieron desde su propia experiencia que "la verdadera adoración al Señor es trabajar por la justicia y el cuidado de los pobres y oprimidos". Varios de nuestros jóvenes admitieron que estaban nerviosos, pero el hablar con los miembros de la asamblea "los hizo sentir escuchados y más seguros de que los jóvenes pueden marcar la diferencia" y que se recordaron a sí mismos por qué estaban allí, "para los sin voz" en su comunidad y estaban motivados a abogar por ellos. A nuestros jóvenes se les recordó que hablaran con sinceridad desde su corazón y sus propias experiencias porque eso es lo que importa. Es importante reconocer que no solo estamos lidiando con problemas, más bien las personas reales se ven afectadas todos los días, ya sea la detención de inmigrantes o la falta de un entorno saludable. Se debe prestar más atención y acción para hacer un cambio. Guiados por el Papa Francisco y su encíclica para cuidar nuestro hogar común, este viaje nos ha recordado que todo es sagrado. Nuestros vecinos son sagrados, los inmigrantes, el medio ambiente, las familias, la humanidad, la esperanza y la unidad son sagradas y todos estamos luchando por una causa igualitaria para el futuro de nuestras comunidades.